A la hora de elegir una marca para desarrollar una carrera en el rubro inmobiliario, es esencial que todo corredor sepa distinguir la diferencia entre una franquicia y una red inmobiliaria. Mientras que en el primer caso hay una empresa central que exige seguir ciertos lineamientos, en una red generalmente existe mayor autonomía operativa y comercial.
Ambas alternativas ofrecen herramientas, capacitación, contactos y un lugar desde donde crecer profesionalmente Sin embargo tienen grandes diferencias en cuanto a la forma de trabajar, el nivel de independencia y la relación con la marca.
¿Qué es una franquicia inmobiliaria?
En este modelo de negocios una empresa otorga a terceros el derecho a utilizar su marca a cambio de un pago. De esta manera cada integrante de la franquicia puede operar en su propia oficina bajo normas ya establecidas. La metodología de trabajo se maneja con estándares que cada franquiciado debe respetar.
La empresa delimita cómo se implementará la imagen, la publicidad, los procesos comerciales y los sistemas de gestión. En muchos casos se ofrecen programas de capacitación continua orientados a optimizar la captación de propiedades y el cierre de operaciones.
El principal beneficio radica en la posibilidad de aprovechar el reconocimiento de una marca ya consolidada en el mercado. Gracias a esto, es posible acelerar el crecimiento profesional y transmitir mayor confianza a potenciales clientes.
Sin embargo, esta metodología de trabajo supone una relativa pérdida de autonomía a la hora de tomar decisiones. Hay lineamientos y políticas comerciales que la empresa fija y que limitan el accionar individual de cada profesional.
Por otro lado, además de la inversión inicial para ingresar a la franquicia, también existen regalías periódicas que deben abonarse independientemente de los resultados obtenidos.
¿Cómo funcionan las redes inmobiliarias?
Una red inmobiliaria, en cambio, es una asociación de inmobiliarias y profesionales independientes que trabajan de manera colaborativa. El beneficio más importante es que cada uno puede mantener su marca personal, potenciando su negocio en alianza con otros colegas.
En este caso no existe una estructura jerárquica central que tome las decisiones, sino que cada espacio puede manejarse con autonomía. De esta forma la oportunidad está en generar negocios en conjunto, compartir cartera de clientes e intercambiar conocimientos.
La posibilidad de crecer y de nutrirse de las experiencias de otros colegas apunta a construir una inmobiliaria de excelencia que englobe a los mejores del rubro.
Ventajas de este tipo de estructuras
Al formar parte de una red inmobiliaria, como por ejemplo deinmobiliarios, los corredores pueden acceder a mapas colaborativos con precios de cierre reales, publicaciones con máximo destaque en portales e informes y fichas sistematizadas.
Además, se busca un sistema de costos más liviano. Esto se refleja tanto en el fee mensual, como en las comisiones por operación. En deinmobiliarios, el 70% de las comisiones son para el corredor, obteniendo así mayor ganancia por cada negocio concretado.
Por último, hoy en día muchos compradores y propietarios valoran los beneficios que ofrecen este tipo de redes, sobre todo cuando el espacio colaborativo entre profesionales se traduce en una mejor experiencia. Esto se observa, por ejemplo, cuando se puede acceder a una oferta más amplia de propiedades sin depender de una sola oficina. O bien cuando una vivienda puede ser ofrecida simultáneamente por distintos corredores, logrando mayor visibilidad.
Te invitamos a que visites nuestro blog para conocer más historias de corredores que se sumaron a la red y lograron crecer en el rubro.




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