Errores legales que ponen en riesgo una operación inmobiliaria

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Desde la documentación hasta la redacción de una reserva, muchas tareas que parecen cotidianas en el trabajo de un corredor pueden traer problemas si no se hacen con el criterio legal adecuado. Aunque la mayoría de los conflictos se hacen visibles en el momento de escriturar, en algunos casos estos se pueden evitar mucho tiempo antes.

La abogada Amneris Díaz, especialista en derecho inmobiliario, comparte cuáles son los errores legales más frecuentes que ponen en riesgo las operaciones inmobiliarias. Amneris asesora a corredores hace más de diez años y en deinmobiliarios encontró una red que comparte su visión de profesionalizar la actividad.

El nuevo rol del corredor exige más conocimiento legal

La profesionalización en el rubro inmobiliario hizo que los corredores deban involucrarse más en otros aspectos. Mientras antes el foco estaba en poner en contacto a vendedores y compradores, ahora forman parte activa de los distintos procesos de una compraventa.

El profesional inmobiliario “ya no se limita a acercar partes, sino que interviene durante todo el proceso, negocia, redacta reservas, propone soluciones, acompaña decisiones y administra expectativas”, explica Amneris. Esto hace que el conocimiento legal ya no sea un diferencial sino una necesidad en este sector.

Para ella, el verdadero desafío no pasa porque el corredor se convierta en un experto en derecho, sino en desarrollar los conocimientos suficientes para tener criterio legal y acompañar a sus clientes en las decisiones diarias que deben tomar desde el comienzo hasta el final de una compraventa.

El error más frecuente: creer que todas las operaciones son iguales

Según la abogada, “no existen dos operaciones iguales porque tampoco existen dos historias o familias iguales”. Eso hace que sea clave entender qué tipo de transacción se va a desarrollar para decidir cómo llevarla adelante.

Esa comprensión no solo depende de la documentación, sino del trabajo previo que realiza un corredor. Por eso es fundamental ejercer la escucha activa y conocer cuáles son las motivaciones tanto del vendedor como del comprador.

Esto sirve para poder dar un mejor servicio, responder sus dudas y orientarlos de ser necesario. En muchos casos, el conflicto surge debido a poca comunicación entre las partes, lo que genera situaciones que se podrían haber evitado antes de que perjudiquen la operación.

“Para esto es fundamental la documentación. Gran parte de los problemas aparecen porque las expectativas no quedaron correctamente plasmadas o porque hubo supuestos que nadie aclaró”. Por eso Amneris insiste en que los formularios no pueden ser usados indistintamente en todos los casos.

En ese sentido, recomienda analizar cada situación antes de definir la documentación que se va a usar. Como explica la abogada, “cada operación tiene su propia arquitectura jurídica”, por lo que una reserva o un boleto de compraventa no deberían resolverse con modelos descargados de internet, sino adaptarse a la particularidad de cada caso.

El punto ciego de muchas operaciones inmobiliarias

La especialista explica que el origen de su trabajo tuvo que ver con el punto ciego inmobiliario, es decir, los negocios que no fracasan por problemas conocidos sino por los que nadie logra advertir a tiempo. “No se trata de apagar incendios, sino de anticiparse a los inconvenientes para que la compraventa se lleve adelante de forma fluida”.

Durante todos sus años de experiencia notó que el rubro invertía en capacitar a los corredores para que aprendan a captar, negociar o vender, pero no destinaban recursos a formar en cuestiones jurídicas. Si bien celebra que esta situación esté cambiando, hace especial hincapié en la necesidad de que los profesionales adquieran conocimiento sobre estas cuestiones.

En sus palabras, los corredores no solo comercializan un inmueble sino que comercializan el título que permite la transferencia de la propiedad. “Por eso estoy convencida de que el asesoramiento legal debería formar parte del negocio desde el primer día, incluso en las inmobiliarias más pequeñas”.

Por qué un contrato no corrige una operación mal planteada

Lo más importante para asegurarse de que una compraventa se realice de la forma correcta es analizar si el proceso previo estuvo bien planteado. La abogada explica que cuando empieza a trabajar con una inmobiliaria, como primer paso no suele revisar los contratos o documentación, sino intentar entender cómo piensan las operaciones.

“Analizo qué preguntas hacen antes de captar una propiedad, cómo analizan un título o cómo identifican los riesgos. Si el proceso está mal diseñado, difícilmente un buen contrato pueda solucionarlo”. Amneris sostiene que la prevención es menos costosa que la corrección y que genera confianza, algo clave en el vínculo con el cliente.

El trabajo del corredor fue evolucionando con el pasar de los años y con la profesionalización del sector. Con deinmobiliarios la abogada comparte la idea de que el crecimiento no depende solo de vender más, sino de ofrecer un servicio seguro, transparente y profesional.

Es por eso que su consejo hacia los corredores es que no subestimen la importancia de la formación jurídica, ya que esto permite generar negocios seguros para todas las partes. “Hay que desarrollar el criterio suficiente para reconocer si una operación es viable, cuándo hay ciertas condiciones que no se cumplen o cuándo, directamente, no se debe realizar”.

La especialista en derecho inmobiliario concluye: “El servicio es anticipación. Y nadie puede anticiparse a aquello que no conoce”.

La profesionalización del rubro implica capacitarse más y abordar todos los aspectos de una operación de compraventa. Si querés seguir profundizando en el sector, en nuestro blog vas a encontrar contenido sobre comercialización, captación, marketing inmobiliario y otros temas que te van a ayudar a ejercer tu trabajo con más seguridad y confianza.

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