Propiedades chicas o grandes: qué se vende más hoy

En un mercado inmobiliario que todavía se está reacomodando, el tamaño de la propiedad se vuelve una variable clave que impacta en el valor, en la demanda y sobre todo en la velocidad de venta. Mientras que las propiedades chicas suelen tener mayor volumen de ventas, las más grandes requieren más tiempo para venderse y apuntan a un público más específico, aunque pueden sostener mejor su valor a largo plazo.

Más allá de la cantidad de metros cuadrados lo que también termina de definir la elección es la capacidad de adaptación del inmueble, su ubicación y el momento puntual que atraviesa la demanda inmobiliaria.

¿Qué se considera una propiedad chica y una grande?

¿Qué características tiene una propiedad chica?

En líneas generales se considera que una vivienda es chica cuando se trata de un monoambiente o un departamento de 1 o 2 ambientes. Su metraje no suele superar los 50 m2 y su atractivo suele estar tanto la practicidad como en la ubicación, y no tanto en la amplitud.

¿Qué características tiene una propiedad grande?

Las propiedades grandes tienen 3 ambientes o más, con superficies que pueden rondar los 65 m2 pero que generalmente superan los 80 m2. El diferencial radica en la cantidad de ambientes y en la capacidad de sumar espacios extras que resultan apropiados para grupos familiares. Lo importante acá es su valor de uso, basado en la comodidad y, en muchos casos, en la superficie descubierta.

Ventajas de las propiedades pequeñas

Accesibilidad y rápida salida

A la hora de publicar un inmueble sabemos de antemano que los más pequeños tendrán una salida más rápida. Esto se debe, en mayor medida, a su accesibilidad, en un contexto que busca ser competitivo en relación a los precios. Otro factor importante es su carácter versátil, ya que responde a las necesidades de una persona sola, como así también de una pareja o un profesional.

Atractivo para inversores y bajo costo de mantenimiento

Estas propiedades, además, son las elegidas por inversores que buscan orientarse a la renta. Esto se debe a que son las preferidas en aplicaciones como Airbnb, donde muestran una alta demanda de alquiler. A esto se suma el bajo costo de mantenimiento, que no solo se ve reflejado en las expensas o impuestos, sino también en los gastos de pintura o climatización que deben calcularse en pocos metros cuadrados.

En un contexto de volatilidad económica, este tipo de inversiones permite una forma de ahorro sin movilizar grandes fortunas y logrando una eficiencia en la rentabilidad de manera rápida y relativamente segura.

Ventajas de las propiedades grandes

Perfil de comprador y calidad de vida

Las viviendas de mayor tamaño, en cambio, tienen una rotación menor que responde a decisiones más planificadas. Son elegidas por familias que buscan un hogar permanente y priorizan la calidad de vida por sobre la rentabilidad.

Adaptación de espacios y home office

Entre sus ventajas se encuentra la posibilidad de adaptarse para usos múltiples, ya sea reconversión de espacios, alquiler parcial o home office. Este último punto adquirió más fuerza después de la pandemia, destacándose como un plus importante en aquellos espacios amplios y con ambientes extras que puedan destinarse al uso laboral.

Estabilidad del precio a largo plazo

Otro aspecto importante es la estabilidad del precio a largo plazo. Este tipo de inmuebles suele conservar su valor en el tiempo, sobre todo si está ubicado en una zona consolidada. La causa radica en la escasez de oferta, ya que hoy en día no se construyen tantas unidades de mayor tamaño. Por otro lado, quienes se inclinan por casas más grandes suelen tener mayor poder adquisitivo y se mueven con una lógica menos especulativa.

¿Qué buscan los inversores inmobiliarios?

Rentabilidad y costo de entrada

Hoy en día no solo se evalúa el valor de un inmueble a la hora de invertir, sino que se presta especial atención a la relación entre ese valor y su posible rentabilidad. Para eso es necesario calcular el ingreso que puede generar en diferentes escenarios como pueden ser el alquiler tradicional o el temporario.

Por lo general un comprador va a inclinarse por un costo de entrada bajo que prometa rendimiento y que, a su vez, ofrezca la posibilidad de rotación. Esto aporta la sensación de inmediatez en caso de necesitar el capital.

Flexibilidad de uso y vigencia en la demanda

La flexibilidad de uso también es un punto a favor, entendiendo que aquellas propiedades que puedan adaptarse a las necesidades de un público más amplio, tendrán mejores resultados. Cuanto más versátil es el inmueble, mayores son sus posibilidades de mantenerse vigente frente a cambios en la demanda y de sostener su nivel de ocupación a lo largo del tiempo.

Resguardo de valor a mediano y largo plazo

Para aquellos inversores que tienen una mirada a mediano o largo plazo, se vuelve crucial la capacidad de la vivienda para sostener su valor frente a los cambios económicos. Acá se destacarán las unidades más amplias que quedarán al resguardo de la dinámica del mercado masivo.

En definitiva, el escenario actual muestra una ventaja para las propiedades más pequeñas en términos de volumen de operaciones. En cambio, para lo que se refiere a la estabilidad y el valor a largo plazo, las viviendas grandes toman la delantera. La elección entre una y otra, por lo tanto, no responderá a una única lógica sino a la necesidad y al objetivo de quien esté por realizar la compra.

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