La seña inmobiliaria es una suma de dinero que entrega el comprador como parte del compromiso de concretar la operación, bajo las condiciones acordadas. Por lo general, ese importe se descuenta del precio final al momento de realizar la compraventa. Si alguna de las partes decide no continuar con la operación, pueden aplicarse consecuencias económicas, según corresponda.
Además de representar un anticipo, la seña permite dejar constancia de que existe un acuerdo concreto para avanzar con la operación. No es una simple manifestación de interés por una propiedad, sino que representa una expresión de voluntad, que a su vez deberá ser confirmada por el vendedor. En este sentido, se diferencia de la reserva inmobiliaria que puede suponer un paso previo entre el comprador y el corredor inmobiliario.
Conocer cómo funciona esta herramienta es fundamental antes de entregar el dinero y de firmar cualquier tipo de documento. Las consecuencias para una u otra parte siempre dependerán de lo que se haya acordado previamente.
¿Cómo funciona una seña en una operación inmobiliaria?
Por lo general, el comprador comunica su voluntad de adquisición al corredor y se establecen las principales condiciones de la operación. Estas deben quedar claramente detalladas en el documento que se firme, incluyendo entre otros aspectos:
● Precio acordado
● Monto entregado como seña
● Forma en que se imputa ese dinero al precio final
● Plazos para continuar con la operación
● Condiciones para la firma del boleto y/o escritura
● Forma de pago del saldo restante
En el mismo también se establece qué carácter tiene la seña y qué sucede si la venta no llega a concretarse. Esto significa dejar en claro si existe la posibilidad de arrepentimiento como así también qué consecuencias hay ante el incumplimiento de alguna de las partes.
El interesado firma el documento y entrega la suma pautada. A partir de ahí llega a manos del vendedor, que debe tomar la decisión final. En primer lugar, puede aceptar la seña, firmando el documento y dejando en claro su conformidad con las condiciones. Caso contrario, puede introducir modificaciones en el valor o en las características del acto, que derivan en una nueva propuesta que será presentada al comprador.
En caso de avanzar, una vez aceptada y firmada la seña, cada parte conserva una copia. Cuanto más claras sean las condiciones, el margen para las interpretaciones posteriores será mucho menor.
Al concretarse la operación, la suma entregada como seña se descuenta del valor total de la propiedad. Es decir que ese importe no es algo que va por separado sino que forma parte del precio acordado.
¿Qué pasa si alguna de las partes se arrepiente?
Esto dependerá de las características del documento firmado. Si es el comprador el que desiste de la operación, hay que ver si la seña establece el derecho de arrepentimiento o si, por el contrario, es confirmatoria.
En el primer caso, la persona pierde la totalidad de la seña y da por terminado el acuerdo. En caso de que no exista la facultad de arrepentimiento, estamos ante un incumplimiento contractual. La otra parte puede tener derecho a exigir el cumplimiento del contrato o, según las circunstancias, resolverlo y reclamar los daños y perjuicios que correspondan.
Si el que desea desestimar la compraventa es el vendedor, también hay que distinguir ambos escenarios. Cuando existe una facultad de arrepentimiento, el vendedor puede desistir, pero debe devolver la seña inicial más una cantidad igual, es decir, entregar el doble del monto recibido.
Si, en cambio, el documento es confirmatorio, el vendedor puede estar incumpliendo lo pactado. En este caso, la consecuencia no es automáticamente la devolución del doble de la seña sino que deberán analizarse el contrato y los derechos que correspondan frente al incumplimiento.
¿Qué conviene hacer antes de entregar una seña?
En el momento previo a este paso hay una serie de medidas de seguridad muy importantes. Para empezar, es fundamental verificar el estado legal de la propiedad y del vendedor. Pedir un informe de dominio y uno de inhibiciones, como así también revisar las deudas que puede tener el inmueble en relación a los servicios y los impuestos.
También es importante analizar y entender cada una de las condiciones, resolviendo cualquier duda. Los elementos claves a observar son el monto entregado, el precio acordado, los plazos y qué sucede si alguna de las partes decide no continuar con la operación.
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