A la hora de vender un inmueble muchos propietarios deciden recurrir a los portales inmobiliarios para orientarse con el precio. Esto implica un error, ya que estos sitios reflejan valores de ofertas influidos por la expectativa, los posibles márgenes de negociación y hasta eventuales desactualizaciones. La tasación profesional, en cambio, determina el valor real del mercado al basarse en un análisis técnico y comparativo.
Un tasador evalúa operaciones efectivamente realizadas, junto con una serie de datos contextuales como la dinámica de la demanda en la zona, la infraestructura y los servicios, la conectividad e incluso el momento del mercado inmobiliario.
Recurrir a un profesional para llevar a cabo esta tarea no solo cambia el número final sino que influye en la estrategia de venta y aumenta las chances reales de concretar rápidamente la operación.
En un contexto donde abunda la información contar con una valoración objetiva sobre la vivienda que se quiere ofrecer en el mercado permite tomar decisiones acertadas. Por eso la tasación profesional aporta siempre un mayor marco de previsibilidad.
El riesgo de mirar precios en internet para fijar valor
Cuando un propietario con intención de vender fija un valor a partir de los precios que indaga en los portales inmobiliarios, por lo general corre riesgo de salir al mercado con un valor demasiado alto.
Como corredor es importante conversar con el cliente para explicarle que un precio excesivo puede ahuyentar a los compradores. Estar muy por encima del promedio de inmuebles similares genera menor cantidad de consulta y esto hace que se desaproveche la primera etapa de publicación y promoción. Luego, la permanencia prolongada obliga a recurrir a sucesivas rebajas que deterioran la percepción del inmueble, ya que los interesados comienzan a sentir desconfianza.
En muchos casos los montos de referencia son tomados de propiedades que llevan meses publicadas justamente por no tener un precio competitivo. Pero además, esos valores reflejan la expectativa del vendedor pero no así el número final en el que se concretarán las ventas. Es decir que es un precio más atado a la expectativa que a la realidad.
Por el contrario, también se puede caer en el error de subvaluar una propiedad. Esto se debe a la existencia de avisos desactualizados que pueden prestar a confusión. También puede suceder que se tomen referencias inadecuadas que conduzcan a una venta rápida pero con menos rentabilidad.
Por eso, el precio adecuado no es el más bajo ni el más alto, sino el que refleja un equilibrio entre la oferta, la demanda y las características propias del inmueble.
Qué se analiza en una tasación profesional
En la tasación profesional un experto visita la vivienda para poder evaluar una serie de variables, partiendo de las características generales a cuestiones propias de la zona y el entorno.
Entre los factores más relevantes a considerar se encuentran
- Estado de conservación
- Calidad de materiales
- Orientación, luminosidad y ventilación
- Cantidad de m2
- Antigüedad y mejoras realizadas
- Distribución y funcionalidad
- Eficiencia energética
- Entorno urbano, accesibilidad y servicios
Todos estos aspectos se analizan luego con la información de las operaciones efectivamente realizadas. Para esto se recurre a datos de registros de escrituras y estudios de mercado, lo que permite ajustar el precio a variables reales del entorno.
El impacto de la tasación en la estrategia de venta
Al fijar correctamente el precio desde el comienzo el propietario tendrá más posibilidades de acelerar el ritmo del proceso de venta y lograr una mejor negociación.
Para empezar, el anuncio mostrará una mayor cantidad de consultas calificadas, ya que el precio funciona como el primer filtro de calidad. Además los compradores suelen fijar un rango de precios en los portales, por lo tanto si la propiedad se ajusta a las características de búsqueda pero no está dentro de esa franja promedio directamente no aparecerá en los resultados.
Por otro lado, un inmueble con un precio coherente genera la idea de que el propietario tiene intenciones reales de efectuar la operación. Esto genera un interés real, sobre todo en aquellas personas que ya tienen comparables y están listas para evaluar y avanzar con la compra.
Las visitas de las viviendas en precio suelen ser más realistas en cuanto a las expectativas y mucho más orientadas a concretar el negocio. Contar con un presupuesto acorde a lo publicado y tener la certeza de que se está frente a una oportunidad competitiva en el mercado facilita mucho más la decisión.
Por último, cuando una tasación profesional orienta correctamente una estrategia de venta, el mercado por lo general revalida el valor de la vivienda y logra evitar fricciones en la negociación. Esto sucede porque el vendedor no se ve en la necesidad de justificar el precio ni desgastarse buscando fortalezas porque, sencillamente, sabe que está ofreciendo algo que vale lo que pide.
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