Al incorporar un inmueble en cartera, una de las primeras cosas que el corredor tiene que hacer es analizar cuál puede ser el público objetivo, es decir, qué perfil de personas suele interesarse por propiedades de esas características y a quién orientar la difusión.
El tipo de inmueble, su ubicación, la cantidad de ambientes y su cercanía a servicios o comercios ayudan a establecer distintos tipos de compradores y permiten desarrollar una estrategia comercial más precisa. Esto no significa limitar las posibilidades de venta a un solo público, sino reconocer los perfiles que tienen más probabilidades de encontrar lo que están buscando y avanzar con la operación.
¿Qué es el público objetivo de una propiedad?
El público objetivo de un inmueble es el conjunto de personas que, por sus necesidades, preferencias y posibilidades económicas, pueden mostrar más interés en comprarlo. Esto se define, también, en base a ciertas características como la cantidad de ambientes, la zona en la que se encuentra y la calidad de la construcción, aunque no se limita solo a esto.
Para entender cuáles son las personas que pueden estar más interesadas en cierto tipo de propiedad hay que analizar distintas variables en conjunto, entrecruzarlas y realizar comparaciones. Algunos de estos factores son la ubicación, el precio, la distribución de los ambientes, la presencia de amenities, el acceso fácil al transporte público y la cercanía a comercios o establecimientos educativos.
Un departamento de 2 ambientes, por ejemplo, puede ser atractivo tanto para una persona que vive sola como para una pareja sin hijos. Sin embargo, lo que podría generar una diferencia tiene que ver con la cercanía a polos gastronómicos o culturales o el valor de las expensas.
Que un corredor cuente con esta información es clave para asesorar de la mejor manera a sus clientes y tener mayor eficacia a la hora de encontrar potenciales compradores y cerrar operaciones de compraventa.
¿Qué características analizar para definir al potencial comprador?
Para establecer cuáles pueden ser las personas interesadas en una propiedad es fundamental entender qué necesidades cubre ese inmueble. Una pareja con hijos, por ejemplo, es probable que busque departamentos con más cantidad de ambientes, pero lo mismo sucede para profesionales que trabajan desde casa y buscan espacios para usar como oficina sin afectar las actividades cotidianas del hogar.
La zona también aporta información de valor a la hora de definir al público. La cercanía con universidades puede hacer que muestren interés personas que buscan viviendas para estudiantes, mientras que la existencia de escuelas o plazas en la cercanía hará que sean familias con hijos quienes se sientan más atraídas.
Hay otras características que también van a segmentar el público, que tienen que ver con las expensas o la presencia de amenities en el edificio. Hay quienes, debido a una vida profesional más intensa, buscan contar con gimnasio en el edificio o espacio de lavandería, mientras que otros no hacen uso de estos servicios y prefieren evitarlos para no tener que abonar un precio más elevado en los gastos mensuales.
Es importante, como corredor, saber analizar estos factores en conjunto y no asociar directamente un tipo de vivienda con un perfil determinado. Por eso, se recomienda analizar las ventajas y desventajas de cada inmueble para determinar qué potenciales compradores presentan mayores probabilidades de avanzar con la compraventa.
Ejemplos de públicos objetivos según las características de la propiedad
Para entender mejor cómo cruzar variables y detectar qué público puede mostrar más interés según el tipo de vivienda, es útil ver algunos ejemplos.
Un departamento de 2 ambientes de tamaño intermedio ubicado en barrios como Palermo o Belgrano, por ejemplo, puede ser ideal para un profesional joven con gran actividad cultural y social o para una pareja sin hijos que prioriza el acceso al transporte público o la cercanía con bares y cafeterías. Por otro lado, si cuenta con buena conectividad o presenta expensas bajas puede ser de interés para un inversor que desea adquirir una vivienda para alquiler.
Por otro lado, en barrios más tranquilos o residenciales como Núñez o Villa Urquiza, las viviendas de tipo PH con patio o más espaciosas pueden generar interés en familias con hijos o parejas que planifican tenerlos en un futuro cercano. A su vez, quienes buscan espacio pero también mayor proximidad al microcentro y cuentan con un presupuesto determinado, pueden mostrar preferencia por viviendas en barrios como Almagro o la zona norte de Caballito o de Flores.
El mismo tipo de propiedad va a presentar diferencias significativas en precios y en interés según la zona en la que se ubique, el tipo de construcción o los servicios en su cercanía. Es importante entender cuáles son las características que hay que analizar a la hora de pensar cuál es el público ideal para cada propiedad que se tenga en cartera.
Una vez que se identifique el público objetivo, la clave es entender cuál es el tipo de estrategia de comercialización que hay que llevar a cabo para llegar a estas personas y aumentar las posibilidades de concretar la operación. Para esto, hay que saber detectar a qué características del inmueble darle más importancia en la publicación según el público prioritario para, de esa forma, generar cierto filtro y recibir consultas de las personas indicadas.
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